El Perdido: historia y memoria de una cultura de ribera (bote de vela latina, Puerto Real).
El Perdido es una de las embarcaciones más singulares de la Bahía de Cádiz. Su desde luego curiosa historia, recogida en el artículo número doce de la Revista Matagorda Nº3 (1), resume en un excelente texto más de siglo y medio de vida marinera, uniendo tradición y trabajo con memoria familiar y popular.
En este artículo, el autor
Manuel Santana Castañeda, biznieto del pescador que se hizo cargo
del bote, revive la historia de una embarcación de
madera a vela latina y remo, que acumula más de 150 años de vida
surcando la bahía de Cádiz sosteniendo la cultura de ribera de su
familia durante cuatro generaciones.
Si no lo has hecho, te recomendamos leer el artículo entero y ver las interesantes imágenes que lo acompañan, en la siguiente dirección:
Lo esencial de “El Perdido”.-
Origen y rescate (1867): Inicialmente era un chinchorro de guerra. Abandonado tras un tiroteo en el arsenal de la Carraca, fue recuperado por el bisabuelo del autor, logrando que se le adjudicara oficialmente. Comenzando así su historia como bote civil.
Características técnicas:
Material del casco: madera.
Clase de aparejo: latino.
Número de palos: uno.
Forma de popa: cuadrada.
Forrado en: sin forro (2).
Eslora: en la cubierta superior, entre los cantos exteriores de los alefrices de la roda y codaste, 4,60 metros.
Manga: de fuera a fuera en el fuerte, 1,52 metros.
Puntal: en el centro del buque, bajo la cubierta superior, 0,40 metros.
Tonelaje: 0,54 (cincuenta y cuatro centésimas de tonelada).
Diversas
funciones:
Pesca artesanal (gánguil, palangre, cefalópodos), transporte de
carbón, recogida de cenizas de barcos, contrabando de tabaco,
transporte de personas, e incluso asistencia en la botadura del
submarino de Isaac Peral en los astilleros de la Carraca, 1888.
Diversas funciones: Pesca artesanal (gánguil, palangre, cefalópodos), transporte de carbón, recogida de cenizas de barcos, contrabando de tabaco, transporte de personas, e incluso asistencia en la botadura del submarino de Isaac Peral en los astilleros de la Carraca, 1888.
Desde su mantenimiento en el tiempo por parte de la familia, hasta su adaptación a la instalación de motor fueraborda en 1979 (3), el bote ha sido un nexo entre generaciones, un puente entre la evolución social y la tradición marítima.
¿Por qué importa hoy?.- Porque “El Perdido” representa lo que muchas veces precisamente se pierde con el tiempo: un patrimonio intangible hecho de memoria oral, de trabajo humilde y cotidiano, de identidad local, que reivindica el valor de lo artesanal, de las historias familiares... de la cultura de ribera.
Al día de hoy El Perdido se encuentra varado en el Trocadero.
Quien sabe. Quizás algún día podamos volverlo a ver navegar en las aguas que tanto conoce.
Notas.-
1.- “MATAGORDA Revista de Estudios Puertorrealeños” es editada por el Ayuntamiento dePuerto Real. Puedes encontrar la revista que contiene este artículo y muchos más números, en la dirección: https://puertoreal.es/revista-matagorda/
2.- En aquella época se solía forrar el casco de las embarcaciones con planchas de cobre para preservarlo de la acción de la broma, molusco lamelibranquio marino que perfora la madera sumergida excavando galerías y causando así graves daños en las construcciones navales.
3.- Algunos botes de vela latina se adaptaron a motor, los que no... se abandonaron o pasaron a ser leña.
*.- Derechos pertenecientes a sus autores. Este extracto se utiliza únicamente a efectos de divulgación. Las imágenes han sido extraídas del propio artículo.




