Del varadero a la bahía: vuelta a la actividad. Durante los meses de invierno, marcados por el frío y las sucesivas borrascas, la actividad en el agua se reduce, pero no se detiene el trabajo. Este periodo se aprovecha para acometer tareas de mantenimiento, mejora en los botes de vela latina y puesta a punto general. Son semanas de trabajo discreto, constante, casi siempre en tierra, que resultan imprescindibles para garantizar la seguridad y el buen rendimiento en navegación. Con la llegada de la primavera, y la mejora de las condiciones meteorológicas, los botes regresan progresivamente al agua. Vuelven así las jornadas de navegación y la actividad social en torno a la mar, recuperando el pulso habitual de la asociación tras el paréntesis invernal. El Hércules , una puesta a punto y lavado de cara a todos nos viene bien de vez en cuando.